Patatas a Marte

Domesticada hace unos 3.800 años en la ribera del lago Titicaca, llegó a Europa hace 500 años y en la actualidad es el cuarto cultivo más importante del mundo.

Llevar este tubérculo al planeta rojo no se le ocurrió a un astrobiólogo, ni siquiera a un científico. Nació en la mente de Will Rust, director creativo de la agencia publicitaria Memac Ogilvy en Dubai. Propuso que la mejor manera de llamar la atención sobre la necesidad de producir especies de patata resistentes a las condiciones medioambientales más duras y así combatir el hambre en el mundo era llevarla a Marte. Y en Perú recogieron el testigo; no en balde tienen el mayor número de variedades de patatas del planeta, cerca de 5.000. “Queremos probar que tenemos especies de papas que pueden sobrevivir en lugares tan áridos y tan hostiles como Marte”, explica Julio Valdivia-Silva, director de Bioingeniería e Ingeniería Química de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) de Lima. De esto modo, en 2016 nacía el proyecto Patatas en Marte.

Científicos del Centro Internacional de la Papa (CIP) con sede en Lima seleccionaron 65 especies: 41 por ser muy resistentes a los virus y 24 por ser nativas de los Andes. Lo que interesaba a los investigadores peruanos era si germinarían en un suelo similar a Marte. Por suerte, tenían muestras accesible a la vuelta de la esquina, en las pampas de La Joya, en Arequipa, al sur de Perú. “Estos son los suelos más parecidos a Marte que hemos encontrado en la Tierra”, dice el astrobiólogo de la NASA Chris McKay. “Nos trajimos cerca de 300 kilos de ese suelo para ver si crecía alguna de las variedades escogidas”, añade Valdivia. “Probamos tres maneras diferentes de cultivar la patata y sólo una funcionó”, comenta David Ramírez, el responsable del proyecto en el CIP. “Pusimos las plantas in vitro, en cápsulas de materia orgánica, dentro de pastillas de turba, y luego las sembramos en macetas con el suelo traído de La Joya”. “Para sorpresa de todos -comenta Valdivia- tres de ellas demostraron ser lo suficientemente fuertes”.

El siguiente paso fue hacerlas germinar en condiciones ambientales lo más cercanas a las marcianas. Para ello se creó el CubeSat, un sistema hermético que recrea el suelo y atmósfera del planeta rojo y que fue construido por estudiantes de la UTEC bajo la dirección de Valdivia: “cuando presentamos los resultados en congresos internacionales nadie se creía que pudiéramos haber construido este simulador marciano con solo 3.000 dólares. En otro lugar se habrían gastado al menos medio millón”, comenta con orgullo el investigador peruano. Y las papas germinaron: “Yo pensé que no iba a crecer nada, pero me quedé asombrado cuando lo vi”, dice Ramírez.

Evidentemente, estas 'superpapas' capaces de resistir condiciones límite no volarán a Marte, pero marcan el camino. Ahora es el turno de la ciencia: desarrollar la variedad capaz de crecer en Marte... y que sea comestible.